La fisioterapia neurológica como rutina tras un ictus

Cuando se ha sufrido un ictus la recuperación puede durar sólo unas semanas o varios meses. Normalmente, por débil que haya sido el ictus, la persona que lo ha padecido tarda varios meses en superar las secuelas. En todos estos casos la fisioterapia, y más la especializada en enfermedades neurológicas, es un apoyo esencial para hacer frente al ictus pero sobre todo, un apoyo que debe convertirse en una rutina para usted.

La fisioterapia debe convertirse en una rutina tras un ictus.

La fisioterapia debe convertirse en una rutina tras un ictus.

Sabemos que sufrir un ictus y ver las consecuencias que ha dejado en nuestro cuerpo es muy duro, pero ha de ser valiente y asumir la nueva situación cuanto antes. Cuando sea consciente de cuál es su estado real tras el ictus podrá empezar a trabajar por su recuperación. En esta tarea el apoyo de expertos en fisioterapia neurológica es vital y su trabajo, codo con codo, debe convertirse en algo rutinario.

La constancia y perseverancia en el tratamiento fisioterapéutico que le proponga su especialista será la que determine en la mayoría de los casos los tiempos de recuperación. Sabemos que las personas que sufren un ictus ven sus secuelas como retos que superar, en los que unos días los progresos serán más notables y otros parecerán menores. Pero nunca hay que rendirse y trabajar día a día.

Uno de los esfuerzos rutinarios que realizará con su fisioterapeuta es trabajar la espasticidad. Es decir, la contracción permanente de ciertos músculos que ocasionan contracturas, dolores, rigidez y dificultad de movimiento.

Otro de los aspectos sobre los que la fisioterapia neurológica pone todo su empeño tras un ictus es en paliar las discapacidades de movimiento. Los ejercicios rutinarios logran importantes avances sobre estas dificultades, trabajando el fortalecimiento de los músculos, el estiramiento y trabajando la coordinación y el equilibrio.

Precisamente la descoordinación y la pérdida del equilibrio provocan frecuentes caídas. El trabajo rutinario de un tratamiento fisioterapéutico también aborda estos problemas. Además de ejercicios y masajes, recibirá de su fisioterapeuta importantes consejos para evitar esas caídas.  Algunos de ellos son tan sencillos como poner una silla de plástico en la ducha, eliminar alfombras o usar zapatos con suelas antideslizantes.

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